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Darling, do you want to trip with me? [Desmond's ID] [Work In Progress]

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Darling, do you want to trip with me? [Desmond's ID] [Work In Progress]

Mensaje por Desmond Hofmann el Jue Jun 09, 2016 6:24 am



Desmond Hofmann

Datos Básicos


Edad: 19
Raza: Humano
O. Sexual: Homosexual
Estudia: Fotografía
Empleo: Cocinero y barman
Nacionalidad: Español

Descripción Psicológica



Psicología:
¿Qué es lo que esperan encontrar leyendo esto? Rápido, aléjense, antes de ser devorados por el tedio. ¿No les parece más interesante la mente de las infinitas criaturas mágicas que habitan la isla? ¿Por qué alguien necesitaría saber que pasa por la cabeza de un adolescente promedio? Yo les he advertido, pero ustedes verán, yo no voy a detenerlos por más tiempo que estén perdiendo; allá ustedes.

Desmond es un chico responsable y algo apático, con la mente puesta en la tierra cuando así lo necesita; pero que prefiere divagar entre imágenes y colores cuando puede hacerlo. Para las personas que no lo conozcan, o que simplemente no se hayan molestado en acercarse, puede parecer alguien frío y distante, incapaz de divertirse por cumplir con sus responsabilidades; pero nada está más lejos de la realidad. El chico es un fiestero innato. Donde sea que haya música, él está bailando hasta caer víctima del cansancio. Sí, es cierto que no le gusta hablar casi; pero eso no significa absolutamente nada. Puede que sea difícil acercarse a él en un principio, y su actitud puede oscilar entre la coquetería o el valemadrismo –dependiendo de la alineación de los astros–; pero si alguien logra dar con un tema de conversación que le interese, y es lo suficientemente paciente como para no tratar de acelerar las cosas; se encontrará con una persona dispuesta a darlo todo de sí, siempre y cuando la otra persona esté dispuesta a lo mismo.

Es alguien observador y detallista: se fija en las cosas más pequeñas y sencillas; descompone su universo en diminutos momentos. Es alguien demasiado seguro de sí mismo, que no tiene miedo a lanzarse a la aventura. Sabe que es atractivo y se aprovecha de ello; es un don Juan con todas las de la ley, le encanta estar coqueteando con los chicos; pero en realidad, no le interesa tener nada por el momento. ¿Por qué?... Verán, al poco tiempo de llegar a la isla, más o menos tres meses, su novio, con el cual llevaba tres años, le terminó –problemas de las relaciones a distancia–. De todas maneras, puede que con todo lo que he dicho, les haya quedado la idea de que Desmond es un joven en total control de sí mismo; pero él es una persona absurdamente explosiva. Es difícil que se enoje, pero si lo hace, no tiene miedo de insultar o pelear, y vaya que está dispuesto a hacerlo. De todas maneras, él se conoce lo suficiente como para saber que debe alejarse si está a punto de estallar; después de todo, sería capaz de pararse en las pestañas y mantener el equilibrio a base de gritos, aparte de ponerse a golpear el aire, a la espera de que alguien se ponga en medio de uno de sus puños.

Todo lo anterior es lo referente a la imagen pública del joven; pero ¿qué pasa con su actitud cuando se encuentra solo? Si bien es cierto que la soledad solo lo lleva a sentir cosas dolorosas; también sucede que él la necesita. Desde la muerte de sus padres, Desmond, que ya era alguien bastante independiente, tomó total responsabilidad sobre su propia vida, y aprendió a disfrutar el tiempo consigo mismo. En un principio, cuando el accidente era aún noticia y la herida se encontraba abierta, a él no le gustaba llegar a casa y encontrar todas las luces apagadas; pero fue Toby el que le permitió pasar por el duelo. Pero sucede algo, ahora Toby no se encuentra con él, y ya no son solo los fantasmas de su pasado los que lo atormentan, sino el dolor de un corazón roto que se suma al problema; pero él no deja que eso lo destruya. Llora con fuerza cuando necesita llorar, y se encierra durante días después del trabajo; pero siempre vuelve con una sonrisa: algo forzada para los que lo conocen, un poco más natural cada vez que se logra volver a levantar. Desmond es un adolescente que, como todos, tiene que lidiar con sus problemas a la vez que trata de vivir sin la necesidad de revolcarse en la lastima o la autocompasión; sin contar, claro está, esa búsqueda tan inútil como infinita por el sentido de su existencia. Como dije, nada especial.

Gustos:
♦Los cigarrillos mentolados.
♦La cerveza, el vodka y el vino.
♦El rock, la música indie y la música instrumental (realmente, le gusta la música en general, pero estos son sus géneros favoritos).
♦La fotografía.
♦Los sabores ácidos y los amargos.
♦El picante.
♦El ambar, el vinotinto y el café.
♦Los gatos y las arañas.
♦La lluvia.
♦Bailar... bailar mucho.
♦El curry.
♦Salir de campamento.
♦El cine en general.
♦Trippearse y alguna cosa más.

Disgustos:
♦Que le hablen de relaciones de pareja.
♦El brandy y el tequila.
♦La nieve o el calor.
♦Los libros (aunque ha leído varias obras por interés).
♦Las cosas injustas.
♦La matemática.
♦Que lean su bitácora.
♦Su celular (es muy viejo y no puede comprarse uno nuevo).
♦Los cigarrillos baratos.
♦No tener encendedor.
♦Que la música se haga comercial.
♦Que le llamen hípster.
♦El 17 de julio (en esa fecha sus padres murieron).
♦Que no respeten la soledad.
♦El mal gusto en general, sea ropa, decoración o arte.

Descripción Física



Piel canela y ojos ámbar son esas dos características que todo el mundo menciona cuando tratan de describir a Desmond, ¿y por qué no?, tan exótica combinación no pasa desapercibida; aunque si tenemos en cuenta que el joven vive en Loving Pets, no es una exageración decir que no tiene nada de especial. No es muy alto, tampoco bajito: mide un metro setenta y tres, lo que vendría a ser una altura “normal”; y pesa sesenta y dos kilos, por lo que es algo delgado, pero le queda bien. Tiene cejas delgadas y abundantes, y pestañas cortas. Su cabello, castaño, aunque no está exactamente “ordenado”, se mantiene siempre corto –sobre todo a los lados y detrás–, y lo peina hacia la derecha, aunque al final del día siempre se vea como si se hubiera acabado de levantar. Su nariz es pequeña y delgada, del tamaño perfecto para las proporciones de su rostro; y además, lleva un expansor de tres milímetros en la oreja izquierda. Tiene dos tatuajes: un código de barras en el dorso de su mano derecha, qué supuestamente traduce en la palabra Eden; y una araña en su omóplato izquierdo –un diseño de vectores y arabescos en tinta negra y blanca–. Aparte de eso, tiene una cicatriz en un costado derecho, debajo de las costillas, de la vez que una moto lo mando de paseo al hospital. De resto, no se pueden encontrar muchas más cosas, además de los lunares que recorren su espalda y sus hombros como si fueran estrellas de una constelación.

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Historia



¿Que quién es Desmond Hofmann? O vaya, no puedo creer que me lo preguntes a mí, ¿cómo se supone que yo lo sepa? ¿Me viste cara de registro civil?... Bueno, sí, es cierto que lo conozco… está bien, también me sé toda su historia… pero ¿para qué quieres saberla? O alto… no me digas que… te gusta, ¿no es cierto? ¡Jajajaja! Otra vez, ¡no puedo creerlo! ¿A cuántas personas piensa él embrujar?... Está bien, está bien, te la voy a contar; pero no me señales si terminas decepcionado… ¿Por qué? ¿¡No es obvio!? Estamos en Loving Pets y… ¡Agh! No importa, déjame te cuento y ya luego tú decides que hacer o pensar.

Con un nombre tan sonoro, uno esperaría que Desmond viniera de una línea de ingleses súper acomodados; pero no se dejen engañar, lo cierto es que según el DNI del joven, dicho nombre le pertenece a un joven español. Pero decir lo anterior sería contar la historia a medias; Desmond sí tiene ascendencia inglesa, pero solo por su lado paterno. Su madre, en cambio, era una hermosa mujer de sangre gitana y cabello castaño, cuya piel canela se la heredó a su hijo. De ella, él tomó esa coquetería tan característica de su actuar, y aquella soltura para bailar todo lo que le pusieran. Pero no dejemos aparte al padre; si bien él no se movía ni la mitad de bien que su mujer, sus ojos color ámbar y aquellas proporciones entre andróginas y masculinas, eran suficientes para encantar a aquella dama de ojos negros y movimientos de humo. Desmond nació a los siete años de que ellos se hubieran conocido, y todo el mundo sabía que con un poco de suerte, el niño tomaría lo mejor de sus progenitores –y vaya que lo hizo–. Nadie habría creído que la sobriedad de los ingleses se fundiría tan bien con la picardía gitana; pero el resultado de aquella unión no defraudó a nadie.

Como sucede con muchos niños, Desmond nació con pelo rubio, pero al poco tiempo este se oscurecería; sus ojos, en cambio, se mantuvieron ámbar como los de su padre, lo que dio como resultado un hermoso contraste de claroscuros. Pero seamos sinceros; ustedes ya conocen al chico, y es inútil que continúe describiéndolo. Mejor sigo con la historia, pero déjenme omito los primeros años, pues estos se resumen en una rutina tan simple como dormir, comer y llorar. Lo interesante, por otro lado, se da partir de sus cinco años, cuando alcanzó la fama de ser hiperactivo. Se trepaba a todas las cosas y corría de un lado a otro sin motivo aparente; en resumidas cuentas, si no se metía en problemas era porque estaba enfermo. Al final, su madre decidió que sería mejor poner a trabajar toda esa energía, y ella misma le dio clases de baile. Para el joven, aquella fue la pieza que tanto le hacía falta. Por su sangre gitana corría el baile como una necesidad, y su cuerpo respondía a la música con la misma naturalidad con la que respiraba. Bailar era para él algo orgánico y espiritual; no había fiesta en la que no se moviera, y cuando tuvo la estatura necesaria para no ser un estorbo, bailó con su madre hasta con la música de la radio.

Pero no creerán que él se dedicó únicamente a bailar. Obviamente, como toda persona, tuvo que pasar por la terrible época escolar –y nunca mejor dicho–. Para Desmond, estudiar era un acto lleno de sacrificios que no dejaban frutos. Su padre, que algo sabía de pedagogía, le apoyó en todo el camino, y fue el que le recomendó dibujar en vez de tomar nota. Sí, para los profesores aquello fue un dolor de cabeza, y todos juraban que el niño solo era un rebelde y un malcriado; pero su promedio subió de tal manera que el cuerpo docente se tuvo que resignar. No, con eso no se transformó en un estudiante ejemplar; y en varias materias como matemáticas o castellana, sus notas eran tan trágicas que escuché que Sófocles lo contacto a través de una ouija, para que le permitiera contar su historia –no me pregunten si acepto, nadie sabe cuál fue la respuesta de Desmond–; pero algo mejoró con aquel nuevo enfoque que, sin saber, le daría una luz en la deriva. Pero realmente, la historia hasta ese punto, bien se reducía a eso. Su vida fue así; un vaivén tranquilo como el movimiento del mar, en el que el estudio representaba las terribles caídas, y el baile, los momentos felices en los que ni una mala nota podía entrar. Además de eso, el ir y venir era aún más literal, si tenemos en cuenta que parte de sus estudios los complementaba en Inglaterra; por lo que el chico, aun y todo, tenía en su historial un buen número de viajes. Hasta aquí, la historia es simple y sencilla, pero me temo que es justo dividir los eventos ahora que hemos llegado a este punto.

Hasta la edad de dieciséis años, Desmond vivió una vida cíclica, en la que al estudio se le sumaban las responsabilidades de crecer; y aunque el joven siempre mantuvo esa energía casi explosiva, madurar lo llevo a sonreír un poco menos y pensar un poco más; actuar con más cuidado, a la vez que cometer locuras más desproporcionadas. Aquella nueva actitud, que en un principio parecía representar el declive del encanto del joven, fue lo que disparó su atractivo –de la mano, claro, con las bondades de la adolescencia–. Por alguna razón, aquel caparazón frío en conjunto con su carisma, fueron los ingredientes que lo transformaron en uno de los jóvenes más solicitados; y para que mentirnos, a él le encantaba. Apenas había cumplido los dieciséis años, cuando en Inglaterra se encontró con un grupo de amigos que le dieron la bienvenida a la vida nocturna. Sus vacaciones de verano se las pasó bailando y tomando con sus compañeros de secundaria, y durante ese tiempo, entre todos los amores pasajeros, se encontró con Toby. Toby era un chico de cabello rubio y risa fácil, que le robó los suspiros durante varias noches; y también la paz. El repentino descubrimiento de su sexualidad podría haberle traído los típicos problemas del adolescente gay; pero por suerte para él, su mundo no cambió mucho después de declararse homosexual. Ni sus padres ni sus amigos le prestaron la menor importancia a todo ello, y los miedos iniciales se convirtieron divertidas anécdotas de terror sin fundamento. Pero la trama que se desarrollaría a partir de ese instante, si haría que Desmond tomara decisiones drásticas en su vida.

Para los interesados; sí, Desmond y Toby se hicieron pareja, y la noticia se extendió con velocidad y desencanto. ¿Cuantos corazones se rompieron? No tengo ni la más mínima idea; pero aquella unión aparentó ser tan perfecta, que algunos creían que estuvo planeada desde el inicio de los tiempos. Sus peleas fueron pocas, y además dominaron el antiguo arte de tener una relación abierta –lo que les ahorro una retahíla de celos y conflictos innecesarios–. Pero basta de hablar de estos dos; que su historia es muy buena pero no es lo que me compete. Sí, estuvieron saliendo durante mucho tiempo; pero lo importante de esta época no se reduce a Toby, sino a cierto grupo de cosas un tanto más complejas. Toby, que era un amante de la literatura, causó que Desmond se hiciera la pregunta de qué quería hacer con su vida. Hasta aquel instante, bailar, estudiar y salir de fiesta fueron sus ejes; ¿pero realmente quería que aquello fuera todo? La típica crisis existencial de la adolescencia se comió a Desmond de un bocado, y con la crisis llegó una búsqueda que lo arrastró a ciertos problemas. A la edad de diecisiete años, cuando su mundo trataba de reordenarse, dos eventos marcarían la vida de Desmond, hasta el punto de mover sus cimientos.

De la vida nocturna y de las fiestas underground, Desmond se encontró con el mundo de las drogas. ¡Y no! ¡Alto! ¡No pongan esa cara! Sé que suena terrible, y todos tenemos esa idea de que con solo probar una droga, la vida del sujeto en cuestión está condenada; pero Desmond no tenía entre sus planes engancharse, aunque sus planes eran algo sobre los cuales, a veces, perdía el control. Vamos a cambiar el tono de esta narración por un instante. Déjenme saco las gafas y les leo la lista de drogas que él ha utilizado: empecemos por las legales: alcohol, tabaco y cafeína –sí, él es de esos adictos al café, y peor aún, una chimenea–… aquí dice algo más: “bebedor social; adicto a los cigarrillos y la cafeína”. Bueno, podría ser peor... Las otras son… ejem… las otras son la marihuana, el éxtasis y el LSD –y si mal no recuerdo, esta última su favorita–. Podría ponerme a hablar ahora mismo de los hábitos y de la periodicidad con la que las consume, aquí lo dice todo; pero para eso hay un momento reservado para preguntas, y si realmente les interesa, ya sacaremos un tiempo para leer la ficha. Como sea, me quito las gafas y sigo con esto. Desmond y Toby compartieron estas experiencias, y entre los dos navegaron por mundos psicodélicos y realidades deformadas; jugando a entender la complejidad del sinsentido, en una búsqueda infinita de respuestas inestables; que al final les dejaron verdades a medias y periodos de limpieza autoimpuestos.

Pero había dicho que los eventos importantes fueron dos, y el segundo es el más importante. Diecisiete de julio del dos mil catorce, los padres de Desmond mueren en un accidente de avión.

Ya que Desmond podía quedarse en Inglaterra en casa de Toby –y él lo prefería así–, sus padres decidieron planear un viaje para ellos dos solos. Su idea era irse a México a ver las pirámides; y de Mexico saltar a Perú para visitar Machu Picchu. Lamentablemente, la tragedia habría de seguirlos hasta el vuelo de México a Perú, que por fallas técnicas se cobró la vida de ciento cuarenta y tres personas. Desmond recibió la noticia el mismo día del accidente, y su ruptura fue universal. Destrozado, lloró en brazos de Toby durante horas enteras, y los días siguientes no salió de casa. No asistió al colegio y no fue de fiesta ni una sola vez. Se pasaba el día llorando y fumando; incapaz de reinsertarse en la cotidianidad. El funeral se llevó a cabo sin los cuerpos, y a este asistió toda la familia de Desmond, –además de los padres de Toby, y Toby mismo–. Allí, Desmond habló con su tío, que a partir de ese instante era su representante legal.

Su tío era el hermano de su madre, que gracias a una larga serie de negocios y ahorros, empacó maletas el mismo año que la gran isla Loving Pets abrió. Allí montó varios negocios, entre los cuales se cuentan dos restaurantes, un bar y un café… no sé si se habrán dado cuenta, pero la familia de Desmond es de ese grupo de gente adinerada y pudiente… algo tarde para soltar el dato, ¿no? Como sea, su tío decidido entonces que le permitiría a Desmond terminar con la secundaria, y cuándo acabará sus estudios, se iría a vivir a la isla. La noticia no le sentó nada bien. Su vida, verdaderamente, se había roto en dos.

Desmond pasó un año más en Inglaterra y España. El lugar en el que estudiaba era de esos que empezaba un nuevo ciclo a principios de agosto; por lo que estuvo hasta finales de junio, cuando tuvo que tomar un avión a la semana siguiente de su graduación. Aquel último año lo pasó superando la muerte de sus padres; y parte de su éxito se lo debe a Toby, que fue su apoyo durante todo ese tiempo. El proceso fue lento y seguro; pero para todos era obvio que mucho del dolor inicial aún quedaba en el pobre chico. Su sonrisa no era tan radiante, ni su actitud tan explosiva; pero nadie parecía quejarse. Al contrario, muchos admiraban la capacidad de Desmond para aparentar una tranquilidad que no poseía; pero puede que se debiera a su independencia. Nueve meses antes del accidente, Desmond había empezado a valerse por sí mismo en cuanto a tareas del hogar se refería. Había aprendido a cocinar –quemando muchas cosas en el proceso–; y el mismo se encargaba de lavar su propia ropa. Todo lo anterior fue de extrema utilidad para el momento en el que le toco despedirse de todo su mundo, para dirigirse a Loving Pets.

Una vez en la isla, se consiguió una habitación con el dinero que sus padres le dejaron; y fue su tío el que le dio trabajo en uno de sus restaurantes como cocinero. Desmond llegó a Loving Pets a mitad de año, durante el dos mil quince; y hasta el dos mil dieciséis, no hizo nada más que trabajar y salir de fiesta. A los tres meses de llegar a la isla, Toby y él terminaron. Una relación a distancia no era algo que pudieran sostener, y menos estos dos, que eran dos personas con tal necesidad de contacto físico. Como sea, terminar con Toby le volvió a reabrir la herida que habían dejado sus padres, y una repentina aversión a la soledad lo llevaron a mantenerse en las calles, tratando de encontrar con quien pasar el tiempo. De todas maneras, no es como si Toby y Desmond hubieran dejado de hablarse. Cierto es que la separación fue dolorosa para ambos, pero para poder continuar con sus vidas era necesario cortar la relación que llevaban. De todas maneras, siguen hablando por internet, y no son pocas las veces a la semana que se ven por video llamada.

Pero ya casi nos acercamos al final de todo esto, y solo queda la pregunta, ¿qué es de Desmond ahora? Con el inicio de un nuevo año –dos mil dieciséis para ser exacto– su tío le dijo que era necesario que siguiera estudiando, más por cumplir con el deseo de su padre que por obligarlo; y Desmond, que no sabía qué hacer con su vida aún, acepto a regañadientes. Lo cierto es que, ni siquiera ahora, él ha encontrado algo que le dé un sentido total a su existencia; pero el consejo de su padre de dibujar en vez de tomar nota, le aclaró a muy temprana edad que él solo servía para cumplir con tareas netamente visuales; y entre toda la amalgama de posibles carreras que él podría seguir, prefirió comprarse una cámara profesional y empezar a estudiar fotografía; pero eso es todo. Desmond sigue viviendo su vida sin una brújula; pero algo de luz hay en la deriva para él. Su relación con las drogas sigue siendo la misma de siempre –aunque estuvo cerca de caer bajo, cuando Toby le terminó–; y poco más es necesario que sepan; ya él se encargará de completar lo que sigue en la historia, a partir de aquí.

Datos Extra



♦Su desagrado por los libros, aunque injustificado en un principio, se hizo más fuerte cuando Desmond terminó con Toby. Toby era un amante de la literatura, y cuando podía, leía en voz alta para que Desmond lo escuchara. Hay una historia de ellos dos juntos, en la que Desmond se encontraba acostado bocabajo y sin camisa, y Toby empieza a contar los lunares de su espalda mientras le daba a cada uno el nombre de un escritor. Al final, contó treintaicuatro, y a cada uno le dio un nombre sin repetir.

♦Él no sabe tocar ningún instrumento en especial, pero se ha sacado algunas canciones en guitarra y medio sabe leer partituras. Podría decirse que está aprendiendo, pero con tantas cosas que hace, no le da tiempo para sentarse y practicar.

♦Desmond estudia fotografía por las mañanas; pero por las tardes, trabaja en el restaurante de su tío como cocinero. El restaurante es de esos en los que puedes ver lo que cocinan, pues los hornos y la comida están justo al otro lado de la barra. Cuando necesita algo de dinero extra, trabaja como barman –el bar también es de su tío; es un hombre emprendedor–.

♦Desmond tiene una forma muy interesante de relacionarse con las drogas. Ciertamente, es preocupante la tranquilidad con la que las trata, y no se equivoquen, varias veces ha tenido problemas debido a estas; pero él tiene el suficiente sentido común para controlarse. Ninguna de las drogas que usa –aparte del café o el cigarrillo–, son extremadamente adictivas; y aunque algunas veces ha abusado de ellas, cuando siente que algo está empezando a superarlo, entra a un completo estoicismo, que rompe únicamente con nicotina. Lamentablemente, debido a esto, su enganche al cigarrillo es casi absoluto, pero Desmond confía que podrá encargarse de ese problema cuando verdaderamente le preocupe… si es que llega a preocuparse.

♦Sí, es una persona muy emotiva. Cuando está en confianza con la gente, es normal que ría, llore o putee –algunas veces, todas al mismo tiempo–.

♦Desmond carga con una bitácora a todas partes. En esta, pega fotografías, escribe pensamiento, y sobre todo, dibuja, dibuja mucho. Si hay algo que lo puede hacer enojar con facilidad es que no respeten su bitácora, por lo que es recomendable que nunca jamás trates de verla sin permiso.

♦Aunque respeta a los no fumadores, y siempre trata de fumar de manera que el humo nunca les dé a ellos; si alguien le pone problema por prender un cigarrillo –a no ser que sea por una razón justificada, como que lo está haciendo en una zona donde está prohibido–, Desmond tiende a empezar a actuar con una completa apatía, y dependiendo de que tanto insista, o con que tono lo haga la otra persona, puede llegar a ser capaz de tirarle todo el humo en la cara solo para joderlo más.

♦Desmond no cree en ninguna deidad o divinidad; tampoco cree en la vida después de la muerte, y algo de eso ha influido en sus crisis existenciales.

♦Hablando de crisis, Desmond es realmente una persona sin norte. Su vida es un amplio ir y venir entre la revelación y el sinsentido. Esto lo ha afectado en mayor o menor medida, pero nunca lo ha llevado a ninguna resolución extrema. Lo más grave que le ha sucedido ha sido estar de mal humor, estresado, y sin ganas de hacer sus tareas durante un tiempo máximo de dos semanas. De todas maneras, siempre alcanza la conclusión de que realmente no importa. Entre más crece, más siente que esa es la respuesta, y por ello, aunque no le encuentra un sentido a la existencia en sí, cada vez le importa menos encontrarlo, y se preocupa por vivir lo mejor que pueda.

♦Fechas importantes:
○25 de septiembre (1996): Nacimiento de Desmond
○17 de julio (2014): Muerte de los padres de Desmond
○28 de junio (2015): Desmond se va a Loving Pets

Nombre original del personaje: Victor
Webcomic del que proviene el personaje: Signs



Última edición por Desmond Hofmann el Mar Jun 14, 2016 11:28 pm, editado 11 veces
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Re: Darling, do you want to trip with me? [Desmond's ID] [Work In Progress]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 15, 2016 10:58 am



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