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Always ready.} Nathaniel's ID

Mensaje por Nathaniel Schrödinger el Vie Ago 19, 2016 10:48 am

I’ll be there, hold on. They’ll change you somehow, so where are you now?
Nathaniel Hofbauer
16 años
Híbrido Humano/ Demonio
Cazavampiros/ Vendedor del Mercado Negro
Demisexual
Austriaco
Descripción física
Lo que más capta la atención de su persona es su personalidad, pues será ésta la encargada de hacerte saber que él se encuentra ahí con sus palabras en un tono demasiado elevado o una actitud que puede llegar a romper la armonía sosegada que por lo general se espera que exista en los grupos de gente al reunirse. Su físico, a excepción de sus ojos quizás, entra en el promedio de alguien de su edad. Un físico nada excéntrico que será difícil de olvidar para quien lo haya tratado lo suficiente.

Complexión atlética, sin excesos, conseguida a base del entrenamiento al que su organización le ha sometido para hacerlo alguien apto de estar ahí y el movimiento casi constante en los últimos años. Su musculatura no es nada extraordinario, pues no es a esto a lo que se ha estado dedicando ni lo que le importa, pero su cuerpo le permite poder moverse sin hacer uso de ninguna propiedad mágica con bastante destreza, agilidad y fuerza a estas alturas, por lo que no cree necesitar más en este aspecto, al menos por ahora. Su metro setenta de altura y sus cincuenta y nueve kilogramos hablan por sí mismos en cuanto al equilibrio que mantiene se refiere.

Cabello de color oscuro, negro y bastante rebelde. Su corte no es excesivamente corto, aunque nunca se le verá sobrepasar la zona del mentón, y su escalonamiento remarca más su indomable naturaleza. Los mechones de su melena caen sin ningún orden en particular a ambos lados de su cabeza, y en su mayoría acaban por permanecer erguidos hacia la parte de las puntas. En ocasiones, y si no presta atención al prepararse por las mañanas, es posible que la almohada ayude aún más a otorgarle algún que otro mechón levantado extra, que en nada ayudará a que su aspecto sea algo muy formal.

Tez bastante clara, sin resultar pálida. Él no lo sabe, pero su parte de demonio ha ayudado hasta ahora a que no tenga ninguna cicatriz o marcas de su pasado. De no ser así es bastante posible que luciera sensiblemente diferente en la actualidad. Facciones que ya han comenzado a dejar la infancia y su redondez atrás y muestran ya ángulos más marcados, hasta acabar en una barbilla definida y perfilada. Nariz algo respingona, de tamaño promedio, al igual que su boca y labios. Y por último sus ojos. De aspecto rasgado y de gran tamaño, el color de sus pupilas resalta tanto como lo hace la manera en la que el chico observa más allá de sus momentos de tedio a los demás. De un intenso y brillante verde muy vivo, casi desafiante, su mirada es donde mejor se refleja la auténtica personalidad de Nathaniel.

Su elección de vestuario no es algo que necesite mucha explicación; desde que entró a la organización en la que hoy en día pertenece el uniforme de ésta son las prendas que más se le verán puestas. De corte militar, aunque de colores muy diferentes a los habituales para gente de este sector, el negro predominante y detalles verde pistacho que se encuentran en sus bordados o pequeños elementos contrastan y encajan a la perfección con el físico del chico. Para esas pocas ocasiones donde no necesita portar esta ropa su vestimenta es algo bastante más común e informal entre la gente de su edad, siendo las sudaderas y pantalones anchos su estilo más común.

En el momento en el que su cuerpo adopta su forma de demonio aún sin desarrollar por completo sus ojos cambian de tonalidad y se vuelven de color ámbar. Además de su cabeza asomará uno o dos cuernos, dependiendo de la invasión que su demonio interior realice a su cuerpo y la dominación que obtenga sobre él, de aspecto oscuro y reluciente.
PERSONALIDAD

Describir a Nathaniel sin hablar de la familia resulta imposible, pues para él ése es el pilar fundamental de su vida, y gran parte de su tiempo y dedicación están destinados a algo relacionado con ésta. Y no se trata de familia de sangre necesariamente. Por familia aquí se entiende ese grupo de personas que hacen del mundo un hogar en el que vale la pena vivir y nunca te harán sentir que estás solo.

Alguien de principios firmes que está dispuesto a darlo todo de sí para cumplirlos. Obstinado, valiente, impaciente, terco y muy determinado, pues al fin y al cabo estos cimientos están relacionados con proteger y vengar a la gente que le importa, a su familia, y para él no hay mejor motivo para luchar que el bienestar de aquellos que lo merecen y darle un significado a sus vidas, ser capaz de darles también él un hogar, ayudarles a compartir su carga y llegados el caso no dejar que nada malo que les suceda quede impune. Sabe que para poder cumplir todas estas cosas es necesario ser fuerte, aprendió de primera mano desde pequeño la crueldad del mundo y la diferencia que un pequeño acto puede suponer en caso de no estar preparado, y por lo mismo su meta siempre será volverse más fuerte, obtener toda la fortaleza que le sea posible en todos los aspectos posibles, incluso cuando en el fondo se sienta débil y no pueda perdonarse sus propios errores, cuando nadie más puede ser tan exigente con Nathaniel como él mismo, incluso cuando es consciente de que ya es demasiado tarde para que su fuerza sea útil en aquello que más importaba, seguirá luchando. Precisamente porque sabe que todavía no ha cumplido su cometido y sus pensamientos que nunca mostrará al exterior lo delatan, la vida de Nathaniel es un entrenamiento constante para seguir mejorando y obtener más poder, y así seguirá hasta alcanzar su objetivo, no importa lo que tenga que hacer, los sacrificios que deba realizar o lo duro que sea su camino. Todo valdrá la pena el día que consiga tener la fuerza suficiente para enfrentarse y ganar a lo que en su día no pudo.

Posee inteligencia y capacidades de sobra, pero sólo es capaz de dirigirlo y concentrarlo en lo que le incumbe debido a su obcecación natural en resolver su vida bajo sus propios criterios e ideales. Está en una época de su vida en la que siente que aplicarse académicamente es del todo inútil y no le va a servir para nada de lo que necesita hacer, y por lo mismo pese a los intentos varios de parte de sus superiores para que estudiara materias relacionadas con su trabajo en los últimos años, su atención y calificaciones son nefastas, motivo por el que son muchos los que lo toman por cabeza hueca y no saben apreciar su verdadero potencial. A él no podría importarle menos y no está preocupado. Los resultados en aquello a lo que sí presta atención y se esfuerza son excepcionales, y eso es lo único pertinente en el asunto. Lo demás ya llegará a su hora. Sus prioridades están claras y siempre serán lo primero.

Su carácter no es fácil de manejar si no entras en el grupo de personas que él tiene por proteger, pues sólo ellos parecerán despertar en Nathaniel en un principio el interés suficiente como para tratar de llevar una simple conversación trivial o entablar cualquier de comunicación que él no considere importante. No se puede permitir desperdiciar su tiempo. Rudo en sus formas y maneras, directo y muy sincero con sus palabras, hasta el punto de llegar a ser hiriente o arrogante sin pretenderlo o percatarse. No es alguien de mal corazón o malas intenciones en realidad, pero parece estar demasiado centrado en sus propias ideas, demasiado dedicado en sus propios objetivos como para detenerse a tener miramiento con sus alrededores si no le dan motivos para hacerlo. ¿De verdad tiene tanta importancia llamar a un idiota de esta manera si lo es por ejemplo y debe detenerse a pensar y perder el tiempo el modo correcto de tratarlo en lugar de enfocarlo en algo productivo?

Con estas ideas tan individualistas y poco flexibles es alguien poco apto para trabajar en equipo si no está en confianza y en un grupo de gente que no significa nada para él cuando llega el momento de hacer planes conjuntos. Su mente directa e impulsiva le hace sacar lo que él cree las mejores ideas para tomar en cada momento, y no suelen ser aplicables a formaciones de más de una persona. Si está en medio de una misión que le resulta importante de verdad, más allá de las oficiales que se le ordenen, la consideración que tendrá con los demás en este punto además será nula e intentará poner en la práctica así sea solo todo lo que considere oportuno. Sus flojas capacidades sociales con aquellos que le son indiferentes no le dejan pensar en cómo sus actos pueden repercutir al resto si su cabeza está ocupada con otros temas, y le cuesta empatizar con ellos como para que le importe si no le dan buenas razones. Esto cambia por completo cuando su equipo es al mismo tiempo un conjunto de personas a las que quiere proteger y aplicará todo el cuidado, paciencia y miramiento posibles dentro de sus capacidades a menos que surja algo extremo que involucre a alguien importante y le ponga en una dura encrucijada.

Llegar a ser alguien importante para él y marcar esta diferencia en Nathaniel puede parecer fácil cuando se explique la teoría, pero en la práctica resultará bastante más complicado aplicarlo. Demuéstrale que para ti es alguien importante, que estás dispuesto a meterlo en tu grupo de familia, que para ti su bienestar es un motivo para luchar igual que él lucharía por ti, que eres alguien que cuida de su familia, que tu corazón alberga espacio, determinación y bondad para hacer algo así de verdad, así sea por esas personas. Hace años quizás con decírselo te hubiera creído, pero ya no, ahora necesita ver que eso es cierto antes de que pueda aceptarte. Es muy receloso a la hora de dejar que alguien nuevo entre en su vida, porque una vez lo hacen se convierten en una parte demasiado importante de sí mismo y será casi imposible que dejen de serlo, con todo lo que eso conlleva tanto en lo bueno como en lo malo.

Con quienes logren formar parte de ese círculo especial, si bien su forma de ser no va a cambiar por completo y esos comentarios demasiado directos y su impulsividad a la hora de hablar y actuar seguirán presentes en algunos momentos en los que se pueda permitir relajarse un poco y no preocuparse por sus vidas con urgencia, sí se podrán apreciar cambios significativos en él. No es necesario recordar la importancia que cobra el bienestar de los suyos, por lo que el que estas personas estén bien será su prioridad en el fondo, sin importar su condición o cuanto pueda desconcertarle o crisparle lo que la otra persona esté haciendo. Le ayudará en todo lo posible, creerá en ella y antepondrá todo su ser por ella de ser necesario, pues para eso ha estado entrenándose tanto, eso es justo lo que lleva años queriendo hacer, y poco a poco va sintiendo cómo está siendo apto para ello, a pesar de la gran distancia que aún lo separa del final. A veces trata de abarcar y cargar más de lo que en realidad puede hacer por el bien de los suyos y acaba pagando las consecuencias, pero esto no lo detendrá ni le hará actuar de manera diferente cada vez que sea necesario. Algún día será capaz de conseguirlo y estará bien. No poder lograrlo para él demuestra que todavía necesita volverse aún más fuerte y mejorar.

Una persona que sabe expresar su aprecio mucho más por los actos que por palabras, terreno en el que es bastante más negado si pretende hacer saber lo que siente a los demás pese a su facilidad para expresar el resto de ideas, y por lo mismo se mueve con cierta inseguridad e incluso vergüenza por su falta de experiencia y medios para llevar aquello de forma cómoda si llega la hora de tener que hacer uso de ellas o se ve envuelto en una situación donde éstas sean necesarias para describir aquello que para él no tiene y no necesita explicación. Para Nathaniel los sentimientos y lo que es verdaderamente importante no se habla, se demuestra cuando hace falta, y con eso es suficiente. Es lo natural después de todo. Y no le gusta verse obligado a soportar algo que no se le da bien.

Una vez le dijeron que si no tenía motivos para seguir viviendo, siguiera haciéndolo hasta encontrarlos, que llegaría el día en que alguien necesitase su ayuda, y eso, como gran resumen, podría tomarse como su actual lema en la vida. Eso, y la venganza por el asesinato de su familia, es lo que hoy en día mantienen a Nathaniel con vida.
HISTORIA

Como ya se adivina del resto de su ficha, esta parte no va a ser un relato feliz, pero si algo se puede aprender de él para quien lo lea entero, es que rendirse no es una opción, y que luchar por alcanzar tus objetivos, si bien no de manera inmediata, tiene su recompensa, aunque esto último todavía no pueda explicarse aquí porque está por suceder.

Desde que tuvo un mínimo de sentido del raciocinio, Nathaniel supo que algo no estaba bien con su familia biológica. No podía identificar exactamente el qué, pues su mente no llegaba a conectar pensamientos muy complejos, pero de manera instintiva percibía que sus padres nunca parecieron aceptarlo por completo. Nunca mostraron grandes muestras de afecto ni parecían querer dedicarle mucho tiempo o esfuerzos, así fuera por ser agradables, y aunque el infante no tuviera figuras con qué comparar, sí podía darse cuenta de que no se sentía seguro ni protegido en su núcleo familiar. No se sentía querido. Sus sentimientos se confirmaron cuando siendo todavía muy pequeño los dos decidieron deshacerse de él y abandonarlo a su suerte. Nunca le explicaron el motivo de manera literal y todavía hoy permanece en la completa ignorancia, pero en aquella ocasión llegó a escuchar más de una ocasión las palabras monstruo y engendro para referirse a él. Frases referentes a que hubiera sido mejor para ellos y para el mundo que Nathaniel nunca hubiera existido.

Sus progenitores renegaron de Nathaniel el día que comprobaron que, tal y como sospechaban, sí cargaba con la maldición que decían que él portaba desde su nacimiento, la que le hacía albergar un demonio en su interior. Sus sospechas llevaban arrastradas desde que él tenía tan sólo unos meses de edad, cuando, durante una terrible pataleta, el color de sus pupilas cambió delante de ellos y una fuerza inexplicable le hizo romper los barrotes de la cuna de la que estaba clamando entre berridos por salir. La reacción fue bastante breve y no llegó a mayores en esa ocasión, aunque aquello no evitó que ambos trataran de investigar y preguntar entre cualquier persona y organismo que pudiera proporcionarles información sobre el hecho que presenciaron. Esta búsqueda quedó registrada en varias entidades y sin ellos saberlo fue precisamente este acto desesperado y plagado de miedo hacia su descendiente lo que le salvó la vida mucho más adelante, pero esto se explicará a su debido tiempo. Al final, y tras realizar varias pruebas médicas que pudieran descartar cualquier alteración en su salud, la única explicación que se les dio y parecía encajar fue la de que el niño hubiera nacido con alguna carga de parte de un antepasado y algo maligno habitara en él, algo que no podría abandonarlo nunca. Aunque pasaron algunos años hasta que el niño volviera a mostrar síntomas de que esto era cierto, ninguno volvió a poder verlo como a su hijo por completo, parecían estar alertas de no estar conviviendo y criando a algo malvado. Por este motivo no tuvieron ningún reparo en tratarlo como el demonio que vieron en él cuando una vez más dio muestras de lo que se escondía en aquel pequeño cuerpo, en esta ocasión con un pequeño y llamativo cuerno de color negro que salió de su cabeza.

Aunque el hecho del abandono afectara bastante al pequeño, no pudo sentir una gran pérdida en el fondo. A esas alturas él todavía no parecía haber conocido lo que era tener una familia. No la tenía ahora que estaba solo en el mundo y no la tuvo entonces, cuando aún vivía con ellos. Siempre había estado solo de algún modo, aunque ahora además lo habían expulsado del único grupo de personas que de algún modo lo habían tenido acogido entre palabras e insultos horribles y no sabía qué sería de su vida.

Su primer día en el orfanato que sería su hogar en los próximos años no lo podrá olvidar jamás, pues fue la primera vez que de verdad le hicieron sentir, ellos, esos niños a los que nunca antes había visto y que no tenían ningún vínculo de sangre con él, que era parte de algo. Parte de ellos. No es como si confiara de inmediato en esa calidez que asomaba mientras le hablaban tan amables y comprensivos, sin miedo o paredes invisibles que marcaran que entre ese grupo y él existía un tremendo abismo a pesar de los pocos metros que pudieran distar físicamente, ese abismo que tan bien conocía, pero la diferencia desde luego fue instantánea, y fue cuestión de muy poco tiempo hasta que Nathaniel vio a todos ellos como su auténtica y primera familia en la vida pese a sus temores y recelo iniciales. No pasó demasiado hasta que por primera vez se abriera ante otras personas por completo, pudiera reír, hablar, confiar o incluso ser alguien iracundo si así se sentía en ese momento como no lo había hecho hasta ahora. Pudo ser él mismo, y disfrutaba siéndolo, mientras se sentía apreciado de esa manera, igual que él los apreciaba a todos.

Él, junto con el que acabó por ser su mejor amigo de entre todos ellos, aun cuando quería a cada uno muchísimo y de manera especial, eran los dos de mayor edad entre el menudo grupo inseparable que se formó, y de algún modo eran los que supervisaban cuando los adultos no estaban encima lo que hicieran los demás y los cuidaban. Para ser justos, él siempre vio, y tuvo la impresión de que el resto también lo hacía, al otro como el más confiable entre ambos, el que siempre mantenía la calma y parecía saber qué hacer con la cabeza fría, esa cosa de la que en ocasiones se le acusaba de no utilizar, pero Nathaniel también daba lo mejor de sí mismo para ayudarlos. Esto fue de lo poco que no cambió del todo cuando el resto del mundo a su alrededor lo hizo.

Un día, cuando él tenía la edad de ocho años, la ciudad en la que se alojaba el orfanato sufrió un gran ataque por parte de un numeroso grupo de vampiros. Vampiros que venían a reclamar el poder que por superioridad de fuerza y capacidades se habían ganado sobre ella. ¿Qué eran los humanos en comparación a ellos sino simple ganado que poder doblegar bajo su voluntad para que trabajaran para su propio beneficio? ¿Qué podían hacer ellos contra criaturas tan superiores?

Muchísimas personas perecieron en aquella devastadora fecha y, aunque debido a la diferencia numérica el boicot a gran escala no se dio por satisfactorio por completo y no obtuvieron todo lo que habían ido a buscar, los vampiros sí lograron algo con lo que contentarse después de todo: Un gran porcentaje de los niños menores de trece años de varios kilómetros a la redonda fueron secuestrados y llevados al territorio en el que ellos tenían control absoluto para que fueran poco más que lo que pensaban de ellos, ganado del que poder sustraer sangre, alimento, cada vez que lo necesitasen. Criaturas con las que abastecer sus bancos de sangre, y de este modo, sin tener que preocuparse de sus necesidades más básicas a corto o largo plazo, poder urdir planes mayores sin contención, pues gracias a su debilidad física y desigualdades de condiciones no podían oponer resistencia. A los niños se les dijo que habían sido los únicos supervivientes de aquella masacre y que fuera de allí no encontrarían modo de sobrevivir, pues incluso aunque salieran de los territorios que ellos dominaban con vida, fuera de allí sólo había muerte y desolación, que un extraño virus había matado a todos los demás. Los pocos que pudieron ser testigos de algún suceso antes de ser retenidos y llevados allí sólo presenciaron cadáveres y caos, por lo que era imposible estar seguros de si sus palabras eran verdad o mentira.

Aunque en ese lugar ningún adulto los trataba con el menor respeto y no tuvieron oportunidades de vivir con un mínimo de libertad, entre el grupo que era ya una familia al completo intentaron que la rutina no se viera demasiado afectada en los momentos en los que no los requerían para la sustracción de sangre. Nathaniel se volvió algo más irascible y su carácter empeoraba en cada ocasión en la que un vampiro se atrevía a tratar con desdén a cualquiera de ellos, y su indignación y rabia por la situación no desaparecía. Pero no se veía capaz de hacer nada al respecto. Quería hacerlo, y a medida que pasaban los años y su mente era capaz de pensar mejor y con mayor complejidad más se percataba de que aquello no estaba bien, de que algo debía cambiar, pero no sabía cómo o qué podía esperar en caso de conseguirlo. ¿De verdad abocaría a su familia a la muerte tal y como los vampiros les habían dicho? Era su mejor amigo, Killian, quien solía escuchar todas sus quejas o desagrado hacia toda la situación y la raza, al único al que le compartía esa clase de carga. Los demás eran todavía demasiado pequeños o frágiles como para tener que aceptar además esa clase de palabras sumado a lo que ya debían soportar en sus vidas, pero con él se había formado una confianza absoluta a esas alturas y era capaz de confesarle hasta lo más difícil como si tal cosa, aunque como solía hacerlo en momentos de impotencia concretos y a su modo espontáneo en ocasiones no parecía estar hablando tan en serio como en realidad lo hacía. Si hubiera tenido las capacidades necesarias…hubiera acabado con todos y cada uno de ellos. Los odiaba.

Él no lo sabía, pero mientras su mente débil se había dedicado a expresar su malestar, Killian había estado haciendo bastante más a sus espaldas por el bien de todos. Una vez, cuando ambos tenían ya doce años, le preguntó si le gustaría estar en un mundo sin vampiros, donde solo la familia lo habitara, y él, creyendo que se trataba de simples ensoñaciones dentro de una conversación normal más, se dejó llevar y respondió la verdad sin restringir lo feliz que la mera idea le hacía sentir. De haber sabido lo que el otro planeaba sus palabras hubieran sido muy diferentes.

Su mejor amigo había estado luchando con sus recursos actuales contra todo esto sin decírselo a nadie. Llevaba ya un tiempo dejando que un vampiro de alta jerarquía lo usara como alimento personal, en privado, a cambio de beneficios exclusivos, como por ejemplo los ingredientes necesarios para que toda su familia pudiera cenar un buen plato de curry, que en ese ambiente era mucho más que lo que cualquier otro grupo de niños retenido pudiera imaginar. También consiguió de él algo más significativo, y el verdadero motivo por el que había aceptado el trato cuando se le acercó la primera vez: un mapa del lugar, con la salida marcada de manera muy clara, y una pistola que se suponía que podría servir para usarse contra los vampiros. Había robado ambos objetos de casa del noble, y sus planes para escapar de allí con ellos en cuanto llegó esa noche a la residencia que todos habitaban nadie los pudo prever o imaginar. Hasta ese momento conceptos como escapar o la libertad salían de cualquier plano de realidad. Les eran totalmente inconcebibles, y sin embargo…ahí estaba él, con la clave para que todo eso pudiera suceder de verdad.

Tras unos breves momentos de incertidumbre, todos se pusieron en marcha hacia las puertas que dejarían atrás aquel infierno metafórico. Pero las cosas no podían ser así de fáciles. Aquello no era una historia para niños en la que cualquiera con inteligencia y esperanza pudiera vivir su final feliz. Ellos sólo eran unos niños corrientes enfrentándose a una raza peligrosa y poderosa. La realidad es que lo tenían todo en su contra, y eso mismo fue lo que les vino cuando creían estar cerca del final de todo aquello, la aplastante realidad en forma de vampiro, el noble al que se le había robado, que acudió en persona hasta allí para encargarse de poner orden por el hurto cometido y el intento de escape. Menos de dos minutos más tarde todos los integrantes de la familia más jóvenes habían fallecido de forma sangrienta y cruel, no tuvieron ninguna clase de oportunidad de sobrevivir o de que se les perdonase la vida, como si sus muertes no significaran nada. Como ganado de los vampiros. Su mejor amigo estaba al borde de seguir en el mismo camino. En un intento de sacrificarse por Nathaniel, le habían arrancado un brazo y propinado un golpe mortal a corto plazo, apenas podía ya moverse. Y Nathaniel no había podido hacer nada por ninguno de ellos. Le habían superado por completo. Había sido lo bastante inútil como para ver a todos morir ante sus ojos y no poder hacer nada más…que escapar. En lo que él creía que eran las últimas palabras de Killian, en un momento en el que el moreno se encontraba junto a la salida intentando arrastrar sin mucho éxito su cuerpo, pues Nathaniel era el único que permanecía ileso en cuanto a heridas físicas se refiere, aunque estuviera destrozado psicológica y emocionalmente, éste le suplicó que saliera de allí y se negó a seguir siendo ayudado cuando un ruido de fondo indicó que iban a llegar más refuerzos de vampiros. Le había pedido también que no dejara que sus muertes no fueran en vano. No quería irse, aquello no podía estar pasando. No podía dejarlos atrás. No podía abandonar a su familia. No podían haber muerto de verdad sin que él hubiera hecho nada al respecto.

Pero todo era real, y sabía que en caso de no irse enseguida de allí, él también moriría, no tenía más opciones. De no haber querido que la vida de todos ellos tuviera un significado a lo mejor se hubiera dejado atrapar allí mismo, porque sin ellos nada tenía sentido ya. Salir de allí solo no valía de nada. Así no era cómo debía haber sucedido. Pero debía sobrevivir, por todos ellos, no podía desperdiciar su sacrificio, Killian tenía razón. En contra de toda su voluntad, y tras mirar unos segundos directamente a los ojos de la única persona que le importaba y seguía con vida, aunque no fuera por mucho tiempo, el joven echó a correr al final a toda velocidad para salir de allí y no se detuvo hasta contemplar el cielo nocturno sobre él, el que indicaba que ya no se encontraba en el dominio de los vampiros. Que estaba de nuevo en terreno seguro, aunque no lo mereciera. Su debilidad había permitido que toda su familia muriera. Nunca antes le había dolido estar solo como hasta ese momento.

Apenas pasaron unos minutos hasta que se topó con un grupo de humanos, humanos adultos de los que se suponía que no existían. Un escuadrón que pertenecía a una organización de cazavampiros que se había acercado a la zona para vigilarla, a sabiendas de lo que allí había. Esa organización fue responsable en gran medida durante los ataques de los vampiros a la ciudad años atrás de que fracasaran con su proyecto y se había mantenido hasta el día de hoy alerta para cortar de raíz cualquier nuevo intento de atentado. El estado en shock del menor les obligó a llevarle a que recibiera atención médica, y ahí fue cuando Nathaniel comprobó que la civilización se había mantenido en realidad igual a lo que él recordaba, que todo lo que los vampiros les habían dicho había sido solo una mentira para mantenerlos con miedo ante la idea de dejar aquel lugar.

Ahora que ya no tenía a nadie, ni ningún propósito específico para su vida, sólo tuvo clara una cosa: debía vengarse. Debía matarlos, a todos. Acabar con ellos como ellos habían acabado con todas sus razones para querer vivir, sin piedad y sin darles ninguna clase de opción alternativa o más compasiva.

Los primeros pasos que debía tomar ahora que tenía a esa organización junto a él estaban claros, y aunque en un principio se negaron en rotundo, algo cambió una vez obtuvieron sus datos al llevarlo al hospital. Nathaniel no supo la razón, y tampoco pensó en ello, pero una vez se estabilizó y tuvieron ocasión de hablar con él una vez más, el jefe del escuadrón que lo encontró le dio la bienvenida, aunque le advirtió el duro camino que tendría que recorrer de ahora en adelante.

La primera época con ellos fue la peor de soportar. Las escenas vividas la noche de la huida se le grabaron a consciencia en su cabeza y no lo dejaban estar ya fuera en sueños o durante sus horas de vigilia. Por momentos todo el mundo se derrumbaba sobre él y no veía modo de poder salir de esa situación. No podía hacerlo solo. No podía seguir viviendo mientras todos los demás habían quedado atrás. Pero el hombre que esa misma noche lo acogió fue paciente y trataba de atenderlo y ayudarle a levantar aquel peso poco a poco para que pudiera continuar. Le dio los consejos y las palabras adecuadas para que, de forma lenta pero sin detenerse, Nathaniel pudiera recuperar el sentido de proseguir con su vida y pudiera llegar a ser un miembro útil de la organización en algún momento.

Aunque seguía solo, se convertiría en alguien lo bastante fuerte como para poder llevar a cabo su objetivo y matar a todos los vampiros que pudiera, en especial a aquellos que cometieron tal atrocidad. No podría devolverle la vida a su familia, ni podía cambiar el hecho de que los había dejado atrás, incluso a Killian en sus últimos momentos, no podía cambiar el hecho de que probablemente nunca podría perdonarse a sí mismo y de que su debilidad había sido responsable de algún modo de que todo eso pudiese ocurrir, que no pudo estar a la altura cuando más lo necesitaban y sólo sirvió para huir. Pero tampoco olvidaría que de todos ellos él era el único que había salido con vida de allí, que era el único que podía hacer algo para vengarlos y no dejar que se les tomara como simples animales de granja sin nombre que pudieran matar a su antojo. El único que podía darles sentido a la vida de todos ellos. Y eso sería exactamente lo que haría de ahora en adelante.

Cuatro años más han pasado desde entonces, y aunque todavía esté muy lejos de ser lo que él hubiera querido, se va acercando a su camino. Su personalidad acarrea algún que otro problema a los que están en los cargos superiores de aquel grupo y levanta ciertas inquietudes en lo que puede esperarse de él, y todavía es demasiado joven e inexperto como para que lo tomen como un miembro de real importancia, pero de algún modo está consiguiendo esa fortaleza y ese poder que tanto necesita y ansía. Bajo sus manos han caído ya varias vidas de vampiros, y cada una ha sido arrebatada con toda la rabia que alguien puede acumular a lo largo de tanto tiempo después de los sucesos que a él le ha tocado vivir, pero todavía no se ha topado con ninguno de los que de verdad necesita finiquitar. Apenas ha comenzado a recibir misiones oficiales, pues es poco más que un cazavampiros de verdad de rango novato, y sólo puede esperar a que le manden trabajos de más importancia, donde tenga oportunidad de pasar a la acción más a lo grande.

En esta ocasión a él y a su escuadrón les han mandado tener bajo vigilancia y matar siempre que sea posible a un enorme grupo de vampiros que se encuentra viviendo en una isla llamada Loving Pets. Como prueba especial para él, como una especie de lección añadida que quieren imponerle para mejorar algunas cualidades que le faltan para ser un miembro de más utilidad, le han encomendado la parte más pasiva de esto, pues mientras sus compañeros se van a encargar de matar a los vampiros con los que se topen en libertad, a él le tocará controlar otra parte diferente, los que un grupo al parecer ilegal mantiene encerrados en uno de los mercados negros más importantes que su organización conozca, como un trabajador más. Su misión es observarlos a cada uno de ellos, reportar la identidad de alguno en caso de ser necesario, controlar que ninguno cree problemas mientras sus compañeros matan al resto, y siempre que tenga oportunidad de matarlos sin que sus jefes se enteren, aprovecharla. Nathaniel está tan ofuscado en buscar esas ocasiones que ni siquiera se ha percatado de que uno de ellos es procedente de su ciudad natal.
GUSTOS

·Su familia, por supuesto. Sin importar su personalidad, y por mucho que en ocasiones pueda pelear con ellos y su diferencia de caracteres, los aprecia por encima de todo y sin condiciones.

·Leer. Cuando el contenido de los libros le es de su interés puede permanecer horas enfrascado en su lectura y quedarse tranquilo con él pese a su personalidad tan activa habitual, a pesar de que su nivel de cultura debido a su pasado y sus inexistentes opciones para estudiar no es muy alto y no es capaz de comprender el lenguaje escrito más allá del contemporáneo en prosa que no emplee figuras literarias demasiado complejas.

·Aprender. De nuevo, sólo lo que abarca sus intereses o le concierne en ese momento y considera útil, pero es un ávido de esta clase de conocimiento y posee una mente bastante curiosa y abierta a recibirlo.

·El poder. No de manera tirana, sino como necesidad. Necesita sobresalir y poder acceder a aquellas cosas que de normal sólo están reservadas a unos pocos selectos. Sabe que con ellas podrá conseguir sus propósitos con más facilidad. Aumentará su capacidad para proteger…y para vengarse.

·Ayudar a los más inocentes y necesitados. No cree tener tiempo ni medios para poder estar inmiscuyéndose en la vida de todos y solucionársela, por este motivo no se suele involucrar en problemas ajenos de normal, pero cuando se trata de seres que tiene la certeza que no pueden salvarse por sí mismos por imposibilidad de recursos, por ejemplo el caso de los niños de corta edad, su lado protector más instintivo y natural en él despierta si llega a ser testigo directo de que alguien así está en un peligro real, con lo que de manera puntual puede tratarlos como lo haría con sus allegados y defenderlos por igual.

·Las espadas en general, y las katanas de manera más selecta y particular. Dentro de las armas de combate que existen, éstas son sus favoritas y su elección predilecta a la hora de entrar en acción.

·Su color favorito es el azul.

·Su comida favorita es el curry y los pasteles.

·Conducir vehículos de gran velocidad. Gracias a la organización en la que se encuentra tiene un poco de experiencia en ello y ha descubierto que le encanta esa sensación de adrenalina que le producen.
DISGUSTOS

·Los vampiros. No confía mucho en general en las criaturas mágicas de naturaleza caótica o maligna que se encuentran libres, pero no tiene ningún motivo para despreciarlas como lo hace con esta raza en específico.

·Que le obliguen a acatar un ritmo o una rutina más lento o cargado de cosas que sabe que él no necesita por mucho que se le diga lo contrario. Él está convencido de conocerse mejor de lo que nadie puede hacerlo como para marcar su propia velocidad de avance y lo que de verdad es importante para cumplir sus objetivos.

·Que las familias se separen. Ya sea la suya propia o la de las demás. Su instinto no le permite dejar que algo así suceda si él puede impedirlo de cualquier manera.

·El modo en el que las razas mágicas infravaloran a los humanos y sus capacidades y cómo algunos sólo creen que sirven para cumplir sus órdenes y caprichos. Cada vez que ve un acto semejante saca el peor de sus humores. Está decidido a demostrarles lo equivocados que están. También le enfurece que cualquiera le infravalore a él en concreto por la razón que sea y le costará controlarse en reaccionar de manera muy brusca incluso entre semejantes.

·Su parte débil, tanto la pasada, la responsable de que mataran a su familia en el pasado, como la actual, que todavía no le deja hacer por completo lo que más desea. No puede perdonarse a sí mismo por ella.
EXTRAS

·Su cumpleaños es el 16 de octubre.

·El motivo por el que esta organización de cazavampiros decidió aceptarlo entre ellos fue que, al revisar sus datos pasados durante su estadía en el hospital para tratar de saber al menos lo básico de aquel chico que apenas era un adolescente y parecía haber podido escapar sin heridas del territorio de los vampiros, llegaron a descubrir lo de su maldición y han decidido emplearla para su beneficio. El chico no parece ser consciente de que ésta existe incluso ahora, con lo que en caso de poder controlarla ellos antes que el mismo Nathaniel, y aprender a sacar a su demonio interior a conveniencia y sin que su portador pueda oponerse por total desconocimiento, podrían sustraerle bastante utilidad.

·Nathaniel no sabe que el Mercado Negro secuestra también criaturas sin poderes o de naturaleza tan benevolente como la de los ángeles, cree que las fichas relacionadas con éstas son mentiras para encubrir alguna clase de peligro más grande, pues para él todos los que están ahí son seres que en caso de estar en libertad podrían acarrear grandes problemas al resto del mundo, tal y como los vampiros hicieron con su ciudad. Así se lo han hecho saber sus jefes en la organización, y no tiene motivos para desconfiar de ellos.

·Sigue soñando casi todas las noches con todos los que murieron a manos del vampiro y, a pesar de todo, no le es posible dejar atrás ni un solo detalle de lo que pasó allí. En especial el rostro todavía con vida de Killian, mirándolo fijamente mientras él se aleja. De todo lo que sucedió es lo que menos puede perdonarse.

·Su primera familia siempre será una parte imprescindible de él y no habrá nada ni nadie que los pueda reemplazar nunca, ni hallará algún resquicio de paz hasta haberlos vengado, pero a día de hoy ha comenzado a confiar también en el escuadrón en el que se encuentra y está empezando a considerarlos una nueva familia por la que vivir también.

·Todavía guarda la pistola que Killian robó esa noche de casa del noble. La cogió cuando ésta voló por los aires al ser arrebatada junto con el brazo de su mejor amigo.

·No recuerda su apellido biológico. Su organización sí lo averiguó la vez que quisieron saber más de él, pero él solicitó que no se lo dijeran y le respetaron su deseo, aunque en los papeles oficiales lo tengan que señalar por él. El apellido de Schrödinger que emplea en la actualidad viene por el nombre del orfanato en el que se crio, es el apellido que unía a toda su verdadera familia.

PODERES

·No está muy claro si esto es debido a su duro entrenamiento o a su naturaleza oculta, pero Nathaniel posee capacidades físicas superiores a las de un humano normal, sobre todo en lo que concierne en la agilidad, y la velocidad. Nada comparable a una criatura mágica pura, pero sí sirve para poder defenderse algo en combate, aunque siga necesitando estar con más gente para que su poder frente al enemigo se nivele.

·Su parte demoníaca le proporciona sin él saberlo un seguro de vida adicional que le viene muy bien dado su imprudencia. Es capaz de lidiar con un golpe o fallo mortal que la medicina no podría curar y libra a su piel de las cicatrices de las heridas que se hayan curado ya por completo. No es capaz de regenerar nada cercenado ni revivirlo en su estado actual de más de un impacto fatal al mismo tiempo. Tampoco su curación se acelera.

·Es bueno manejando armas filosas, en especial su katana.

·Su katana es un arma especial encantada que su organización le proporcionó –siempre y cuando él obtuviera el poder propio para poder darle uso - con propiedades de demonio, pues está ligada a uno. Para poder emplearla hace falta ganártelo, obtener un contrato con él, otorgado por el mismo demonio si te lo ganas, que atestigüe que está dispuesto a luchar por ti siempre y cuando se respeten algunas reglas, por lo que si cualquiera que no la haya dominado antes, como tuvo que hacer a Nathaniel para obtener el derecho a usarla, la toca el demonio podría invadir su cuerpo y manejarlo como a una muñeca. Su ataque es bastante más fuerte cuando se lucha con ella si se compara con una normal y si llega a atravesar la carne de un vampiro a éste no le es posible regenerarla con rapidez, por lo que los golpes efectuados en puntos clave podrían resultar igual de letales que si fuera un humano normal. Como ataque especial, que sólo puede emplear como mucho dos veces cada hora o le arrebatará demasiada sangre como para poder permanecer en plenas facultades, puede invocar diez veloces katanas más que surgirán en forma de abanico y se dirigirán al punto que Nathaniel elija con gran precisión y fuerza, ejerciendo efectos similares a la original. Esta habilidad sólo sirve para propinar un único golpe con cada katana invocada a objetivos que se encuentren a quince metros de distancia como máximo y no podrán permanecer corpóreas más de un minuto desde que se les haga aparecer.

·Cuando su forma demoníaca de nacimiento cobra forma su poder destructivo se multiplica al menos por diez. Se vuelve muchísimo más fuerte y su resistencia frente a los ataques es muy elevada también, pudiendo enfrentarse sin problemas a un vampiro poderoso. Esto, sin embargo, le hace perder por completo toda la parte racional que existe en él. Durante el tiempo que permanezca transformado, que nunca será más allá de diez minutos antes de agotar cada recurso de su cuerpo por completo, Nathaniel dejará de existir como tal y sólo dará paso a una criatura que únicamente se moverá por instinto para destruir a todos los que hace llamar “pecadores” sin ningún control. Incluso es posible que acabe intentando matar a aquellos que para él de normal son su familia. Los que intentan dominar esta forma de él todavía no han encontrado el modo de dirigir todo este poder sólo hacia lo que a ellos les interesa y no es algo que convenga hacer salir a la ligera –o eso pensaría Nathaniel en caso de saber que esto existe-, pues cada vez que esto sale, si no lo frenan antes de llegar al máximo tiempo permitido, lo dejará inconsciente durante cinco días, el tiempo que necesitará para que su cuerpo recupere un mínimo de energías después de tal atroz desgaste.

DEBILIDADES

·Su principal debilidad, además de que su condición de casi humano por completo y lo indefenso que eso le deja en caso de intentar luchar de manera individual contra cualquier criatura mágica por la inferioridad obvia de condiciones, reside en su arma. Como demonio que es quien otorga poderes especiales a la katana, no es alguien en quien se pueda confiar por completo, y en el contrato que se debe formar con él se deja en claro que en caso de que quien esté usando el arma pierda el control del cuerpo en algún momento o codicie más poder del que puedes llegar a manejar, éste se apoderará de él y lo tendrá como títere para hacer servir sus propios intereses. Para ello el demonio hará servir sus trucos y siempre que le sea posible se adentrará en lo más profundo de las pesadillas de Nathaniel mientras él esté dormido con el fin de hacerlo enloquecer y desesperar con sus recuerdos más dolorosos manejados de forma manipuladora. Hasta ahora Nathaniel ha podido hacer frente a todos esos intentos y es consciente de lo que sucede y cómo combatirlo, pero es algo doloroso a lo que tener que enfrentarse.

·Para poder usar todo su potencial además éste debe alimentar al arma con su propia sangre de manera proporcional al poder que quiera obtener de ella, con contacto directo, haciendo que la esencia de ambos se mezcle durante el rato que necesite utilizarla. En caso de usarla demasiado tiempo y sin medir la cantidad de poder a extraer puede llegar a concederle al demonio demasiado de sí mismo y hacer peligrar el control de su cuerpo de forma irrevocable, por lo que debe medir muy bien el uso que le da cada vez que la maneja por extrema que sea la situación.
FÍSICO OCUPADO: HYAKUYA/AMANE YUICHIRO — OWARI NO SERAPH
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Última edición por Nathaniel Schrödinger el Mar Ago 23, 2016 2:03 pm, editado 1 vez
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Re: Always ready.} Nathaniel's ID

Mensaje por Invitado el Lun Ago 22, 2016 9:42 am

Postea a continuación una vez hayas acabado tu ficha.
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Re: Always ready.} Nathaniel's ID

Mensaje por Nathaniel Schrödinger el Mar Ago 23, 2016 2:09 pm

Listo.
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Re: Always ready.} Nathaniel's ID

Mensaje por Nishinoya Yuu el Mar Ago 23, 2016 2:23 pm






Kasasagiro Club!:


mi kouhai es tan cooool. ¡GRACIAS HINATA!:
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